El judaísmo masortí —conocido en Estados Unidos como judaísmo conservador— es la corriente que sostiene dos lealtades al mismo tiempo: lealtad a la tradición judía y honestidad con el conocimiento moderno. La palabra masortí viene de masóret, que significa tradición. Y esa es la clave: los masortíes amamos la tradición lo suficiente como para estudiarla en serio. Y cuando la estudias en serio, descubres algo que cambia todo: la tradición judía siempre estuvo cambiando.
La halajá (ley judía) que hoy algunos presentan como inmutable fue evolucionando durante tres mil años: los rabinos del Talmud transformaron el judaísmo bíblico, Maimónides repensó todo a la luz de la filosofía de su tiempo, y cada generación volvió a hacerlo. El judaísmo masortí no inventó el cambio: lo reconoció, lo estudió y lo asumió con responsabilidad.
Por eso en nuestras comunidades vas a encontrar mujeres rabinas leyendo la Torá con el mismo rigor halájico de siempre, estudio académico de la Biblia conviviendo con el amor por la práctica, y personas LGBT+ bajo la jupá. No porque «todo da igual», sino porque el mismo método que la tradición usó siempre —estudiar, debatir, decidir— sigue funcionando hoy.
El judaísmo masortí no es un punto medio tibio entre la ortodoxia y la reforma. Es una convicción propia: que no tienes que elegir entre tu cabeza y tu alma. Puedes tener las dos cosas. De eso se trata todo este sitio.
Para profundizar
- Artículo: ¿Qué son los judíos conservadores?
- Artículo: El judaísmo conservador
- Podcast: Rab Diego Edelberg en Spotify
- Las responsa del rabino David Golinkin (en inglés, en Schechter) — traducciones al español próximamente en este sitio
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