BANCO DE RESPUESTAS · IDEOLOGÍA MASORTÍ
Frankel, Schechter, Heschel, Marshall Meyer — y los vivos: Golinkin, Dorff y Tucker. El árbol genealógico intelectual del movimiento, para que sepas por dónde empezar.
Te presento el árbol genealógico intelectual del movimiento — los nombres que explican de dónde viene esta forma de ser judío. Considera esta página una puerta: a cada uno le iremos dedicando artículos, traducciones y episodios.
Zacharias Frankel (1801-1875) es el abuelo fundador. En la Alemania del siglo XIX, cuando la reforma proponía soltar la halajá y la ortodoxia naciente proponía congelarla, Frankel formuló la tercera vía: el judaísmo ‘positivo-histórico’ — positivo porque afirma la práctica, histórico porque reconoce que esa práctica siempre evolucionó. De su escuela de Breslau desciende todo lo nuestro.
Solomon Schechter (1847-1915) le dio al movimiento su alma y su concepto más hermoso: ‘Israel católico’ (en el sentido de universal) — la idea de que la autoridad del judaísmo reside en el pueblo judío entero a lo largo de la historia, no en un solo grupo que se autoproclama dueño de la verdad. Rescató del olvido la Guenizá de El Cairo, dirigió el seminario de Nueva York y fundó la red que llevaría el movimiento por el mundo.
Abraham Joshua Heschel (1907-1972) es el gigante espiritual: heredero de dinastías jasídicas, doctorado en Berlín, profesor del seminario masortí de Nueva York. Escribió las páginas más bellas del siglo sobre Shabat, la plegaria y los profetas — y las vivió: marchó junto a Martin Luther King en Selma y dijo después que sentía que ‘sus piernas rezaban’. Si quieres enamorarte del judaísmo, empieza por él.
Marshall Meyer (1930-1993) es nuestro héroe en español. Discípulo de Heschel, llegó a Buenos Aires en 1959, fundó el Seminario Rabínico Latinoamericano y la comunidad Bet El, y transformó el judaísmo de todo un continente. Durante la dictadura argentina visitó presos políticos y desaparecidos cuando casi nadie se atrevía, y el país lo condecoró por su defensa de los derechos humanos. Todo rabino masortí que habla español — incluido el que escribe — desciende de su valentía.
Y los vivos, a quienes este sitio quiere acercarte: David Golinkin (Jerusalén), autor de cientos de responsa que demuestran que halajá rigurosa e igualdad no son enemigas; Elliot Dorff (Los Ángeles), el gran bioeticista del movimiento, autor de las teshuvot sobre dignidad humana y fin de la vida; y Ethan Tucker (Nueva York), que desde el instituto Hadar — independiente del movimiento, pero parte de la misma familia halájica igualitaria — produce la argumentación más fina de nuestra generación. Casi nada de ellos existe en español. Cambiar eso es una de las misiones de esta casa.