¿Cuál es la diferencia entre judíos ortodoxos, conservadores, reformistas y Jabad?

BANCO DE RESPUESTAS · IDEOLOGÍA MASORTÍ

LA RESPUESTA CORTA

No son una escalera donde la ortodoxia es «el judaísmo completo»: son respuestas distintas a la misma pregunta — qué hacer con tres mil años de tradición en un mundo moderno. Ninguna tiene el monopolio de la autenticidad.

Primero, una aclaración que cambia cómo entender todo lo demás: estas corrientes no son una escalera donde la ortodoxia es ‘el judaísmo completo’ y las demás son versiones rebajadas. Son respuestas distintas a la misma pregunta: ¿qué hacemos con tres mil años de tradición en un mundo moderno? Esa pregunta nos la hicimos todos — incluida la ortodoxia, que también es una respuesta moderna, aunque no le guste admitirlo.

El judaísmo ortodoxo sostiene que la Torá fue dictada palabra por palabra por Dios en el Sinaí y que la halajá (ley judía) es, en principio, inmodificable. Dentro de la ortodoxia hay un espectro enorme: desde la ortodoxia moderna, que abraza la educación universitaria y la vida profesional, hasta el mundo jaredí (ultraortodoxo), que se protege de la modernidad limitando el contacto con ella.

Jabad Lubavitch no es una corriente aparte: es un movimiento jasídico dentro de la ortodoxia, con una teología mística propia y una estrategia brillante de presencia mundial. Si en tu ciudad hay un solo rabino, probablemente sea de Jabad — por eso muchos hispanohablantes creen que Jabad ‘es’ el judaísmo. No lo es: es una versión, con su mirada particular.

El judaísmo reformista pone el énfasis en la ética profética y en la autonomía personal: cada judío decide informadamente qué prácticas adopta. La halajá inspira, pero no obliga. El judaísmo reconstruccionista, más pequeño, entiende el judaísmo como una civilización en evolución, donde el pueblo —no el cielo— es el protagonista.

¿Y el judaísmo masortí (conservador)? Sostiene dos cosas a la vez: que la halajá sigue siendo el lenguaje obligatorio de la vida judía, y que esa halajá siempre evolucionó históricamente — y por lo tanto puede y debe seguir haciéndolo, con método y responsabilidad. Por eso tenemos rabinas mujeres y estudio académico de las fuentes, sin soltar el compromiso con la práctica. No es el punto medio tibio: es la posición que se niega a elegir entre cabeza y alma.

Una cosa más, porque es la pregunta detrás de la pregunta: ninguna corriente tiene el monopolio de la autenticidad. El judaísmo fue siempre un organismo vivo con escuelas que debatían entre sí — Hilel y Shamai, racionalistas y místicos, jasidim y sus opositores. La diversidad no es la crisis del judaísmo. Es su historia.

PARA PROFUNDIZAR

FUENTESartículo ‘¿Cuál es la diferencia entre ortodoxo, conservador, reformista y Jabad Lubavitch?‘ y la serie sobre cada corriente en el blog
VIDEOvideo de Judaísmo Picante ‘¡Conoce al verdadero D-os!’
PODCASTepisodios del podcast Rab Diego Edelberg sobre identidad judía.
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