¿Es el judaísmo machista?

BANCO DE RESPUESTAS · JUDAÍSMO PICANTE

LA RESPUESTA CORTA

Te voy a dar la respuesta que no suele darse: sí, no, y la pregunta de verdad es la tercera. Vamos en orden y sin defensividad, porque las apologías nerviosas (‘¡en realidad el judaísmo siempre honró a la mujer!

Te voy a dar la respuesta que no suele darse: sí, no, y la pregunta de verdad es la tercera. Vamos en orden y sin defensividad, porque las apologías nerviosas (‘¡en realidad el judaísmo siempre honró a la mujer!’) son la manera más segura de no convencer a nadie que sepa leer.

El ‘sí’ honesto: los textos clásicos del judaísmo fueron escritos por hombres, durante siglos patriarcales, para un mundo patriarcal — y eso dejó marcas reales, no imaginarias: la mujer eximida (y por eso excluida, respuesta 39), la bendición matutina ‘que no me hiciste mujer’ (le dediqué un artículo entero y un video, porque merece ser mirada de frente y no escondida), el divorcio que técnicamente solo el varón otorga — con su consecuencia monstruosa, la agunáh, la mujer encadenada —, el testimonio femenino limitado en los tribunales clásicos. Negar esto es mentir, y este sitio no miente. Cualquier tradición de tres mil años carga la gramática de sus siglos; la nuestra también.

El ‘no’ igualmente honesto: dentro de ese mismo mundo antiguo, la tradición judía fue repetidamente mejor que su contexto — la ketubá protegió económicamente a la esposa cuando ninguna ley vecina lo soñaba (respuesta 44); la oná define el placer conyugal como derecho DE ELLA y deber de él (respuesta 61, y prepárate); el Talmud está poblado de mujeres con voz — Bruria, que derrota rabinos en debate; las hijas de Tzelofjad, que litigan contra Moisés ¡y ganan, con Dios fallando a favor!; y la lista de heroínas bíblicas que actúan, deciden y salvan (las parteras que desobedecen al faraón son la primera desobediencia civil registrada de la historia). Machista sin matices no es una descripción: es una caricatura — igual que ‘el judaísmo siempre honró a la mujer’ es la caricatura opuesta.

Y ahora la pregunta verdadera, la que distingue a las tradiciones vivas de los fósiles: no ‘¿fue machista?’ (obvio: fue antigua) sino ‘¿qué hace CUANDO SE DA CUENTA?’. Aquí es donde el judaísmo masortí se juega el alma, y donde esta casa tiene su respuesta más orgullosa: usamos las herramientas del propio sistema — las mismas de las respuestas 37 y 39 — para que la dignidad ya reconocida se vuelva práctica legislada: mujeres contadas, leyendo Torá, rabinas ordenadas desde 1983 (incluida la primera rabina de América Latina, formada en el Seminario de Buenos Aires), la ketubá con cláusulas que desactivan la agunáh. Nada de eso fue ‘rendirse a la moda’: fue el sistema halájico haciendo lo que sabe hacer cuando hay voluntad — y la prueba de que cuando NO se hace, lo que falta no son herramientas sino voluntad. Mientras tanto, la pregunta sigue abierta hacia adelante, porque falta camino (¿cuántas rabinas dirigen las comunidades grandes? ¿quién habla en los paneles?), y un sitio que presume de honesto lo deja escrito: el machismo que queda en nuestras instituciones ya no puede culpar a los textos antiguos. Es nuestro, contemporáneo, y nos toca a nosotros. La tradición ya demostró que sabe cambiar. Ahora la vara nos mide a los que la administramos.

PARA PROFUNDIZAR

VIDEOartículo y video ‘Bendito seas D-os que no me hiciste mujer
VIDEOvideos de Judaísmo Picante ‘Mejitzá: ¿D-os quiere separarnos?’, ‘Tzniut/recato: ¿existe la ropa judía?’ y ‘¿Está prohibido escuchar a una mujer cantar?’
DEL BANCOrespuestas 7, 39 y 44 de este Banco
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